Sin dietas extremas, sin vivir en el gimnasio y sin renunciar a tu vida social. Un plan hecho para tu agenda real, con seguimiento directo conmigo hasta que deje de ser un esfuerzo y pase a ser tu estilo de vida.
Rellenas un formulario de 2 minutos y reservas una llamada gratuita conmigo. Sin compromiso.
Entre trabajo, familia y desplazamientos, entrenar cinco días y cocinar cada comida es sencillamente imposible. Y cuando fallas una semana, lo abandonas todo.
Dietas de 1.200 kcal, ayunos, eliminar el pan, la rutina que te pasó un amigo. Funciona tres semanas, recuperas el peso y vuelves al punto de partida.
Entrenas, comes “sano”, pero no ves cambios. Nadie te dice qué ajustar, cuándo ni por qué. Vas a ciegas y por eso pierdes la motivación.
El problema no eres tú ni tu fuerza de voluntad: es que nunca has tenido un plan diseñado para tu vida real, ni a alguien revisándolo contigo cada semana.
Resultados reales de clientes con trabajo, familia y agenda apretada. Ninguno dejó su vida de lado para conseguirlos.
[Punto de partida y contexto: profesión, horas de trabajo, qué había intentado antes y qué cambió con el plan.]
“[Testimonio corto y textual del cliente.]”
[Punto de partida y contexto.]
“[Testimonio corto y textual del cliente.]”
[Punto de partida y contexto.]
“[Testimonio corto y textual del cliente.]”
De pequeño era el niño gordito, y sufrí bullying por mi físico jugando a fútbol. Con el estirón empecé a entrenar fuerza y cambié mi cuerpo — y también mi nivel: llegué a jugar en categorías semiprofesionales.
Estudié CAFE mientras trabajaba 20 horas a la semana, entrenaba y competía. Ahí aprendí a organizarme con muy poco tiempo, y por eso entiendo perfectamente a quien me dice que no tiene horas libres: yo tampoco las tenía.
Después trabajé en gimnasios y monté mi propio centro, que hice crecer en un año. Hoy llevo mis asesorías online desde donde estoy, aplicándome exactamente lo mismo que le pido a mis clientes: organizar las comidas, entrenar y cumplir objetivos, pase lo que pase.
No vendo atajos ni planes imposibles. Vendo un sistema que puedas sostener cuando yo ya no esté detrás.
Trabajar solo el entrenamiento o solo la dieta es la razón por la que la mayoría recupera lo perdido. El cambio se sostiene cuando los cuatro van a la vez.
Rutina adaptada a tu nivel, a tu material y —sobre todo— a los días reales que puedes entrenar. Con vídeos de cada ejercicio y progresiones claras.
Un plan flexible con la comida que ya te gusta. Nada de tuppers tristes ni alimentos prohibidos: aprendes a encajar tu objetivo en tu vida, no al revés.
Descanso, pasos diarios, organización de la compra y de las comidas. Lo que hace que una buena semana se convierta en un buen año.
Qué hacer cuando te saltas un día, viajas o llega una semana imposible. Aquí es donde la mayoría abandona, y donde más trabajo contigo.
Dos minutos contándome dónde estás, qué has intentado y qué te frena. Llego a la llamada habiéndolo leído, así no perdemos media hora en presentaciones.
Eliges hueco en mi calendario. Hablamos de tu caso concreto y te digo con honestidad si puedo ayudarte y cómo. Si veo que no soy la persona indicada, te lo digo y te oriento igual.
Entrenamiento, nutrición, hábitos y estrategia mental, todo en un mismo sistema y explicado para que entiendas el porqué de cada decisión.
Revisión periódica de tus datos y ajustes sobre la marcha, con contacto directo conmigo para dudas. El plan evoluciona contigo, no se queda en un PDF olvidado.
Trabajo por programas con duración cerrada: trimestre, semestre o año. El precio depende de la duración y del acompañamiento que necesites, y te lo digo en la llamada sin rodeos. En el formulario te pregunto qué inversión te habías planteado precisamente para no citarte si vamos a estar muy lejos: prefiero decírtelo antes que hacerte perder media hora.
No es imprescindible. Diseño el plan con el material que tengas: gimnasio completo, gimnasio de casa, unas mancuernas o solo tu peso corporal. Lo que sí necesitas es constancia mínima; el resto lo adapto yo.
Trabajo con gente que entrena de 3 a 4 días, entre 45 y 60 minutos. Si tienes menos, me lo dices y ajusto el plan a lo que puedas sostener de verdad. Prefiero tres días que cumples a cinco que abandonas en dos semanas.
No. Precisamente por ahí fracasan la mayoría de dietas. Trabajamos con tus alimentos habituales, ajustando cantidades y estructura. Podrás salir a cenar y seguir avanzando.
Las primeras sensaciones (energía, fuerza, digestiones, ropa) suelen llegar en 3-4 semanas. Los cambios visibles en fotos, entre el segundo y el tercer mes. Cualquiera que te prometa una transformación en 21 días te está vendiendo humo.
Forma parte del plan, no es una excepción. Te doy pautas concretas para viajes, comidas fuera y semanas de mucho trabajo. Yo mismo entreno y cumplo objetivos estando fuera.
Trabajo en trimestres, semestres o años completos. No hago planes de un mes: en cuatro semanas se puede perder algo de peso, pero no se cambia una forma de comer, de entrenar ni de organizarse. La duración que te encaja la decidimos juntos en la llamada según tu punto de partida y tu objetivo.
Dura unos 20-30 minutos por videollamada. Como ya habré leído tu formulario, vamos directos: repasamos tu punto de partida, te explico cómo trabajaríamos tu caso concreto y te digo el precio. Si encaja, empezamos. Si no, no pasa absolutamente nada. No hay letra pequeña ni presión.
El objetivo es que no me necesites. Durante el proceso te explico el porqué de cada decisión para que sepas gestionarte solo: ajustar cuando te estanques, mantener y seguir progresando.
Rellena el formulario —son 2 minutos— y reserva una llamada gratuita conmigo. Te diré con honestidad si puedo ayudarte y cómo lo haríamos. Sin compromiso y sin venta agresiva.
Solicitar mi plazaTrabajo con un número limitado de personas a la vez para poder hacer seguimiento real.